IPS: “CUANDO ESPERAR SE CONVIERTE EN UN PROBLEMA DE SALUD”

Por: Marlene Martinez

El Instituto de Previsión Social (IPS) es, para miles de trabajadores paraguayos y sus familias, una de las principales opciones para recibir atención médica. Sin embargo, cuando se habla de IPS, muchas veces también se piensa en largas esperas, dificultades para conseguir turnos, falta de medicamentos y problemas en la atención. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿por qué recibir atención médica, algo tan necesario, puede convertirse en un camino lleno de dificultades?

En mi opinión, uno de los principales problemas del IPS es la larga espera para conseguir una consulta, especialmente con un especialista. En algunos casos, los pacientes deben esperar semanas o incluso meses, y para una persona con una enfermedad o un diagnóstico delicado, ese tiempo puede ser muy importante. Además, muchas veces deben ir de un lugar a otro buscando una respuesta. Es difícil entender que una persona aporte durante años y, cuando realmente necesita utilizar el seguro, tenga tantos obstáculos para recibir atención.

Otro problema preocupante es la falta de medicamentos e insumos. Para una persona enferma, o para los familiares de alguien internado, es muy frustrante escuchar que debe comprar por su cuenta un medicamento que debería estar cubierto por su seguro. Detrás de cada receta hay una persona que necesita seguir un tratamiento y una familia que muchas veces debe hacer un esfuerzo económico para conseguir lo que necesita.

Hoy en día podemos hacer transferencias bancarias, compras y muchos trámites desde nuestro celular. Por eso, resulta difícil entender que conseguir una consulta médica todavía pueda significar horas de espera, filas interminables, problemas para agendar un turno e incluso, en algunos casos, recibir un mal trato. La tecnología debería ayudar a que estos procesos sean más fáciles y rápidos, pero también es importante mejorar la atención y la forma en que se trata a las personas que buscan una respuesta.

También es importante aclarar que no todos los problemas son culpa de los médicos, enfermeros o funcionarios. Muchos profesionales trabajan todos los días atendiendo a una gran cantidad de pacientes y, muchas veces, en condiciones difíciles. Sin embargo, el esfuerzo personal de cada trabajador no es suficiente para solucionar los problemas de un sistema tan grande. IPS necesita una mejor organización, una buena administración de sus recursos y, sobre todo, poner al paciente como prioridad.

En conclusión, IPS necesita cambios reales y no solamente promesas o discursos. La salud no debería depender de cuánto tiempo una persona pueda esperar, de cuánto dinero tenga para comprar un medicamento o de los meses de antigüedad que tenga como asegurado para acceder a ciertos tratamientos o estudios. Los asegurados no son solamente números ni personas que pagan un aporte mensual: son personas que confían en una institución que debería cuidarlas cuando más lo necesitan. Porque cuando se trata de salud, cada día cuenta y esperar no siempre es una opción.

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